Dialecto vs. Lenguaje

¿Cuál es el verdadero uso limguístico del término “dialecto” Antes de que la lingüística me arrebatara la inocencia, solía ofenderme cada vez que alguien me decía que los puertorriqueños hablábamos un dialecto del español. El comentario normalmente venía de algún _________ (llene el blanco con su hispanohablante favorito) tratándole de explicar a un americano que aprendía español porqué mis amigos y yo insistíamos en cambiar la r por la l. La palabra dialecto es una palabra ideológicamente cargada que ha sido usada erróneamente para clasificar idiomas que por alguna razón u otra se desvían de lo que se considera la lengua “estándar”.
Sin embargo, lo que hace que una lengua sea estándar no es algo intrínseco al lenguaje, sino que corresponde a variables extralingüísticas como la historia de un país y sus procesos políticos. Por ejemplo, cuando Inglaterra y España eran grandes imperios con colonias en América, se decía que los nacidos en el nuevo continente hablaban dialectos del inglés y el español. También los diccionarios, las gramáticas y los materiales didácticos suelen influir sobre el valor que se les asigna a ciertas variedades de un idioma por sobre otras. El hecho de que alguna variedad particular del idioma sea la que se plasma en uno de estos recursos impresos hace que esta se valorice sobre las otras. Muchos deciden entonces llamarle “dialecto” a toda desviación de lo que recoge el diccionario. No sorprende, pues, que también se haya usado la palabra dialecto para referirse a los idiomas con pocos hablantes o a los idiomas no escritos. Pero entonces, si el uso de “dialecto” en contraposición a “lenguaje” se basa muchas veces en el poder de sus habitantes, sin tener nada que ver con las particularidades lingüísticas del idioma, ¿cuál es el uso lingüístico del término “dialecto”? En la lingüística se consideran dialectos todas aquellas variedades que descienden de un mismo idioma, pero que no son lo suficientemente diferentes entre sí como para ser considerados como lenguas o idiomas diferentes. Según esta definición podríamos decir entonces que no sólo el español de Puerto Rico es un dialecto, sino que el español de España también es un dialecto del español. Incluso, dentro de un mismo país puede haber diferentes dialectos; al igual que diferentes países pueden hablar el mismo dialecto. En el caso de Puerto Rico, sería un error llamar al español de San Juan y al de Utuado dialectos diferentes. Aunque podemos reconocer que hay diferencias entre el español de un utuadeño y el de un sanjuanero, no podemos decir que ambos tienen dialectos diferentes. La diferencia entre estas dos variedades de español puertorriqueño se debe mayormente al sonido, el llamado “acento”, y no llega a ser una diferencia dialectal. Sin embargo, en Alemania hay diferencias dialectales dentro del mismo país. La frontera dialectal no siempre corresponde a las fronteras geográficas. Cuando aumentan las diferencias entre dos dialectos hasta un punto en que se vuelven mutuamente ininteligibles, entonces podemos hablar de dos idiomas diferentes. Fue el caso, por ejemplo, de las lenguas romances. Cuando las diferencias entre los diferentes dialectos surgidos del latín fueron creciendo, surgieron “nuevos” lenguajes. El italiano y el español son similares gracias a un pasado en común, pero la historia hizo que sus caminos se separaran hasta que se formaron dos idiomas diferentes. Todavía me cruzo, de vez en cuando, con personas que insisten en decir que los puertorriqueños hablamos “un dialecto” del español. Si bien es cierto que en esencia no mienten, decido -a renglón seguido- aclarar que nosotros “hablamos uno de los varios dialectos del español”. Claro, eso dependiendo de cuánto me quiera congraciar con la persona. A veces hay una línea muy fina entre la inocencia perdida y la arrogancia. Por Marilola Pérez

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